Aquel día fue algo raro, me tiré cuatro horas con la caña esperando a ver que picaba, pero nada... Realmente me daba igual, hacía un día fantástico, el sol relucía y los rayos solares abrillantaban el mar. Me tumbé sobre el césped y estuve un rato contemplando el cielo azul, cual no contenía ni una sola nube. Tumbado con los brazos extendidos, con una sensación inimaginable de libertad, que siente alguien cuando cree que no tiene más remedio que ver la vida pasar.
En ese momento, escuché una voz, que se dirigía a mí:
-¿Peter? ¿Eres tú?- preguntó ella
-¿May? ¿De verdad eres tú?- respondí incrédulo.
Se trataba de May Irving, la chica que durante tantos años me tuvo loco de amor, la que acabé olvidando porque se marchó a estudiar a Inglaterra. May es una chica preciosa, de cabello rubio y ojos azules, además de ser guapa, es humilde, ya que no se le ha subido a la cabeza lo guapa que es.
Llevaba 3 años sin verla, pero estaba igual de preciosa que entonces. Seguía teniendo esa cara de niña, que es lo que más me gustaba de ella. Fue compañera mía de clase durante cuatro años, y aunque reconozco que al principio tuvimos nuestros más y nuestros menos, la consideraba mi amiga. Me dio mucha pena que se marchase a Inglaterra. Al principio lo pasé mal porque no estaba acostumbrado a estar lejos de ella, -ya que en clase la solía ver todos los días-.
Me contó que por la muerte de su padre, -algo que me dejó muy tocado- tuvo que partir a Irlanda con su madre, ya que al igual que mi padre en su día, encontró trabajo aquí. Hacía ya 3 años que no sabía nada de ella, ya que ambos partimos de nuestro hogar, para intentar comenzar una nueva vida; y bueno, fruto de la casualidad o no, nos reencontramos en Dublín.
Le conté sin detallar demasiado qué era de mi vida, pero no le quise decir nada de lo de Fiona, porque no quise darle pena a la chica que años atrás me gustaba. Pero seguía triste por lo de Fiona, y como era de esperar, ella intuyó que no estaba bien, y me preguntó.
Le conté lo que me sucedió, detallando cada uno de los hechos. Le conté que Fiona no quiso salir conmigo y las lágrimas se deslizaron por mi rostro. Traté de resarcirme y levanté la cabeza en claro símbolo de valentía y lucha por la vida.
Nos miramos a los ojos, alargué el brazo para tocar el cabello rubio de May.
Estuvimos mucho tiempo mirándonos el uno a otro. Y al final llegó el momento que estuve esperando tanto tiempo. Ella se acercó a mi rostro, y me besó. La abracé durante el beso, quería tenerla entre mis brazos hasta la eternidad.
No recuerdo cuanto tiempo estuvimos besándonos, puede que fueran diez segundos, veinte, o treinta. Mientras la besaba, no tengo claro si estaba soñando o no, pero de ser un sueño, preferiría seguir en él antes de afrontar la realidad.
"Por un instante, abrí los ojos, y comprobé que estaba despierto, nuestros labios se separaron, nadie dijo nada, y nos seguimos mirando el uno al otro."
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| "Ella se acercó a mi rostro y me besó" -Link- |