lunes, 15 de septiembre de 2014

IX. Un día tranquilo.



Nunca he creído en el amor a primera vista, pienso que dos personas deben conocerse bien para estar realmente enamorados. Tampoco creo que en destino, creo que si May yo nos encontramos aquel día fue de pura casualidad. Hay tantas incógnitas por resolver en este mundo... 
Aquel día fue un día mas, traté de tomarme un descanso en un tranquilo lugar, al que salgo en más de una ocasión. Este es un lugar fantástico para reflexionar y para olvidar todo problema que carcome la mente del ser humano.

May me hizo entender que el amor es muy relativo. Crees estar enamorado de alguien pero a la vez no puedes dejar de pensar en la otra persona.
-¿May me quiere realmente? ¿Su amor por mi es sincero?

Lo único cierto que había en todo esto es que no había podido olvidar a Fiona, y eso me preocupaba. La inmensidad del océano no bastaba para contener todas mis dudas. 
No podía esperar a alguien a la que no interesaba. Y tampoco podía jugar con May, por todo lo que hizo por mi. Nunca lo hice hasta entonces y jamás lo haré, ya que creo que es lo más despreciable que se puede hacer con alguien. 

Decidí que lo mejor era olvidar a Fiona, ya que al fin y al cabo no tenía ni una remota posibilidad de estar con ella.Cogí el teléfono y llamé a May:

-Dígame -contesto ella-
-May Querida, ¿estas libre esta noche?.
-Peter! Si claro, que me propones -dijo entusiasmada-
-A las 21 me paso a buscarte.

Cogí las prendas mas finas que tenía y salí de casa en busca de mi amor.



domingo, 7 de septiembre de 2014

VIII. 2 amores y muchas incógnitas




¿Que si me besó por pena? Puede.
¿Que si realmente no me quiere? Es posible.
¿Que si no la volveré a ver? No lo se.

Demasiadas preguntas recorrían alrededor de mi mente malpensada, siempre he tratado de ser negativo, para tratar de no llevarme disgustos después. Puede que en el futuro no agradezca aquel beso, pero en el presente en el que vivo, solo puedo dar gracias por que May apareciese en ese instante. 

Como cabía esperar, May me llamó al día siguiente, me pidió que me reuniera otra vez con ella. Yo temía mucho las 17 de la tarde de aquel día, tenía miedo de que me rechazase, y de que me dijese que aquel beso no significaba nada para ella. A mi me había cambiado la vida en las 2 horas en las que estuve con ella y no quería perderla.

Llegué un cuarto de hora antes a la cita, prefería reflexionar en aquel tranquilo lugar sobre lo que le iba a decir, no me las tenía todas conmigo, pero no tenia otra opción que ser yo mismo y dejar que me guiase el corazón. 

May apareció a la hora acordada, sonriente, lo cual fue algo esperanzador para mi:

-Peter, quería decirte algo -dijo ella-
-...Se que no me quieres realmente -me anticipé
-Te quiero, Peter -dijo ella mirándome fijamente-
-Se que me besast.... ¿Como? -dije asombrado
-Si Peter, me gustas.  

No dije nada, no podía creer lo que estaba sucediendo; May Irving, la chica que tenía miles de pretendientes en Escocia y vete a saber cuantos en Inglaterra, me quería. 

Se que tenía motivos para estar feliz, pero no podía dejar de pensar en Fiona, a pesar de que ella ya me había dejado claras sus intenciones. 

Es evidente que May también es preciosa pero, ¿realmente estoy enamorada de ella? no lo se. 




miércoles, 3 de septiembre de 2014

VII. Un Inesperado Reencuentro



<< Escuchen: All of me <<

Aquel día fue algo raro, me tiré cuatro horas con la caña esperando a ver que picaba, pero nada... Realmente me daba igual, hacía un día fantástico, el sol relucía y los rayos solares abrillantaban el mar. Me tumbé sobre el césped y estuve un rato contemplando el cielo azul, cual no contenía ni una sola nube. Tumbado con los brazos extendidos, con una sensación inimaginable de libertad, que siente alguien cuando cree que no tiene más remedio que ver la vida pasar. 

En ese momento, escuché una voz, que se dirigía a mí:

-¿Peter? ¿Eres tú?- preguntó ella
-¿May? ¿De verdad eres tú?- respondí incrédulo.

Se trataba de May Irving, la chica que durante tantos años me tuvo loco de amor, la que acabé olvidando porque se marchó a estudiar a Inglaterra. May es una chica preciosa, de cabello rubio y ojos azules, además de ser guapa, es humilde, ya que no se le ha subido a la cabeza lo guapa que es. 
Llevaba 3 años sin verla, pero estaba igual de preciosa que entonces. Seguía teniendo esa cara de niña, que es lo que más me gustaba de ella. Fue compañera mía de clase durante cuatro años, y aunque reconozco que al principio tuvimos nuestros más y nuestros menos, la consideraba mi amiga. Me dio mucha pena que se marchase a Inglaterra. Al principio lo pasé mal porque no estaba acostumbrado a estar lejos de ella, -ya que en clase la solía ver todos los días-.

Me contó que por la muerte de su padre, -algo que me dejó muy tocado- tuvo que partir a Irlanda con su madre, ya que al igual que mi padre en su día, encontró trabajo aquí. Hacía ya 3 años que no sabía nada de ella, ya que ambos partimos de nuestro hogar, para intentar comenzar una nueva vida; y bueno, fruto de la casualidad o no, nos reencontramos en Dublín. 

Le conté sin detallar demasiado qué era de mi vida, pero no le quise decir nada de lo de Fiona, porque no quise darle pena a la chica que años atrás me gustaba.  Pero seguía triste por lo de Fiona, y como era de esperar, ella intuyó que no estaba bien, y me preguntó.
Le conté lo que me sucedió, detallando cada uno de los hechos. Le conté que Fiona no quiso salir conmigo y las lágrimas se deslizaron por mi rostro. Traté de resarcirme y levanté la cabeza en claro símbolo de valentía y lucha por la vida.

Nos miramos a los ojos, alargué el brazo para tocar el cabello rubio de May. 
Estuvimos mucho tiempo mirándonos el uno a otro. Y al final llegó el momento que estuve esperando tanto tiempo. Ella se acercó a mi rostro, y me besó. La abracé durante el beso, quería tenerla entre mis brazos hasta la eternidad.

No recuerdo cuanto tiempo estuvimos besándonos, puede que fueran diez segundos, veinte, o treinta. Mientras la besaba, no tengo claro si estaba soñando o no, pero de ser un sueño, preferiría seguir en él antes de afrontar la realidad. 

"Por un instante, abrí los ojos, y comprobé que estaba despierto, nuestros labios se separaron, nadie dijo nada, y nos seguimos mirando el uno al otro." 

"Ella se acercó a mi rostro y me besó"   -Link-