Nunca he creído en el amor a primera vista, pienso que dos personas deben conocerse bien para estar realmente enamorados. Tampoco creo que en destino, creo que si May yo nos encontramos aquel día fue de pura casualidad. Hay tantas incógnitas por resolver en este mundo...
Aquel día fue un día mas, traté de tomarme un descanso en un tranquilo lugar, al que salgo en más de una ocasión. Este es un lugar fantástico para reflexionar y para olvidar todo problema que carcome la mente del ser humano.
May me hizo entender que el amor es muy relativo. Crees estar enamorado de alguien pero a la vez no puedes dejar de pensar en la otra persona.
-¿May me quiere realmente? ¿Su amor por mi es sincero?
Lo único cierto que había en todo esto es que no había podido olvidar a Fiona, y eso me preocupaba. La inmensidad del océano no bastaba para contener todas mis dudas.
No podía esperar a alguien a la que no interesaba. Y tampoco podía jugar con May, por todo lo que hizo por mi. Nunca lo hice hasta entonces y jamás lo haré, ya que creo que es lo más despreciable que se puede hacer con alguien.
Decidí que lo mejor era olvidar a Fiona, ya que al fin y al cabo no tenía ni una remota posibilidad de estar con ella.Cogí el teléfono y llamé a May:
-Dígame -contesto ella-
-May Querida, ¿estas libre esta noche?.
-Peter! Si claro, que me propones -dijo entusiasmada-
-A las 21 me paso a buscarte.
-May Querida, ¿estas libre esta noche?.
-Peter! Si claro, que me propones -dijo entusiasmada-
-A las 21 me paso a buscarte.
Cogí las prendas mas finas que tenía y salí de casa en busca de mi amor.