domingo, 18 de enero de 2015

Capítulo XIV


Escuchen: Let her go

Comenzaba un nuevo año, y tocaba volver a la universidad de Dublín, con Fiona acompañándome a la facultad de historia. Me decidí por estudiar historia desde que comencé a tener uso de razón. Me sorprendió la decisión de mi "compañera", nunca tuve constancia de que le gustase dicha carrera universitaria. 

En los primeros días de clase sufrí lo que es conocido como "Síndrome postvacacional" pero tener a alguien como Fiona al lado me ayudaba a superarlo. Como trabajaba por las tardes, ganaba lo suficiente como para no pasar apuros, y es por lo que en muchas ocasiones Fiona y yo disfrutábamos de veladas románticas a la luz de la luna.
Recordaba lo que sufrí por no tenerla a mi lado,  "Only know you love her when you let her go" Es cierto, solo sabes que la quieres cuando la dejas marchar. 

Estaba muy contento por estar con Fiona, pero siempre tuve la sensación de que me faltaba algo, el caso es que íbamos juntos a la universidad, y volvíamos de la misma y así día sí y día también, caímos en la rutina y nos costaba salir de ella. Ella no era muy expresiva, era insegura, algo tímida, por eso me encantaba, porque era tal y como soy. Traté de disfrutar de su presencia en todo momento, vivir hasta el último suspiro que transcurría junto a ella, la echaba tanto de menos después... 

Una soleada tarde quedamos en el paseo que conduce al faro, un lugar que no he mencionado antes, pero que me encanta. Ante la ausencia de la luz, Fiona se las bastaba sola para hacer brillar aquella estancia, no sé qué es lo que brillaba, pero no le pude quitar el ojo de encima. No sé si conocéis la sensación que recorre vuestro cuerpo cuando estáis enamorados, cuando los labios de tu ser querido rozan con los tuyos, recordando las largas noches de sufrimiento que a su vez compensaban con los pocos segundos de inmensa felicidad. 

La lluvia arrecía mientras la noche se echaba encima, la invité a pasar la noche en mi casa, ya que tuvimos que atravesar corriendo el paseo marítimo, y como ninguno de nosotros llevó paraguas, llegamos empapados a casa. Preparé café para ambos, y comencé a leer una de las novelas de Julio 
Verne que reposaba en mi estantería, sin embargo, no recuerdo el título de la novela.  


lunes, 5 de enero de 2015

Capítulo XIII


Año nuevo vida nueva se suele decir, cosa no aplicable a mi, ya que al segundo día del año me encontraba junto a la barra de un bar que conocí días atrás. Soy una persona de costumbres, respondo yo. Sí, era consciente de que ahogando mis penas en alcohol no iba a sacar nada de provecho, todo lo contrario, no haría mas que perder el poco dinero que me quedaba. 

Cuando pensaba en mandar a tomar viento al imbécil de mi jefe mi mente recordaba lo mucho que necesitaba el sueldo -eran cuatro duros, pero necesitaba dinero para vivir- si quería seguir viviendo aquí. Si para algo necesitaba el dinero era para pagar al timador de mi casero, otro al que también hubiera perdido de vista si no fuera por su piso.. Entonces fue cuando recibí una llamada que me cambiaría la vida. 

- Peter, soy Fiona, el otro día hablé con Spencer
- ¿Y bien? -respondí-
- Me contó el motivo por el que dejaste a May, aun sabiendo 
lo mucho que te gustaba -dijo temblando-
-Lo hice por principios, no me quedaba elección

Al fin parecía que ser buena persona -gilipollas- me iba a ser útil. Mi amor por Fiona aumentaba cada segundo que duraba la llamada, la espera daba su resultado, me llevé la que fue probablemente la mejor alegría que me he llevado hasta tal día. Pues bien, no dude en partir hacia Irlanda, cogí el primer vuelo del día siguiente y para cuando quise darme cuenta estaba en el O´Conell´s tomando unas pintas con mi gente cercana, con una persona al que le debo todo, que no era otro que el gran Spencer: 

-Gracias tío, eres un crack- dije sonriendo
-Por ti haría todo, no lo dudes- dijo Spencer


"Nos vimos al siguiente día de mi llegada a Irlanda, nos fundimos en un abrazo que duró hasta la eternidad, y no quise soltarla jamás. Era el comienzo de una nueva aventura, y tenía lo suficiente para avanzar sin temor a nada."   


Poder comenzar el año al lado de mi querida, era todo lo que necesitaba para ser feliz.