martes, 2 de diciembre de 2014

Oda a...

Te observé detenidamente, en aquella fría mañana de diciembre. 
Ni siquiera llegaste a darte cuenta de que mi mirada estaba anclada a tus ojos.
Tus preciosos ojos, no puedo dejar de mirarlos... 

Estabas tan sonriente como te recordaba tiempos atrás, tu sonrisa de niña buena
y dulce como la miel, brilla en aquel día nublado. 

No dejo de olvidarte por mucho que pasen horas, días, meses, años.
Pase delante de mis ojos la eternidad, pero vos tendrá sitio en mi corazón. 

Me alejo poco a poco de ti, y el viento recorre mis entrañas, mi subconsciente suspira por quedarse a tu lado, pero mi conciencia grita por alejarse de aquel lugar. 

Se que nos volveremos a encontrar; 
pero quizás sea demasiado tarde, cuando me vuelva a presentar. 

McGalloway

No hay comentarios:

Publicar un comentario