Sólo de imaginarlo siento un temor insoportable, un terror que recorre mis entrañas.
Temo a la muerte. Quizás sea el mayor de mis temores. Sólo tengo 18 primaveras, pero quien sabe lo que puede depararnos el destino.
Curioso que yo diga esto, "el destino". Realmente no creo en el destino, creo más bien en que todo aquello que llamamos destino tiene otro nombre, llamado "casualidad".
Realmente, no creo en nada, ni en dios, ni en la reencarnación ni en nada. Aunque quien sabe....
Sin alejarme del tema principal. Temo a la muerte por miedo a no disfrutar de la vida. Dentro de mí, siempre quedará el arrepentimiento de no haber sido feliz durante mucho tiempo. No hablo de días concretos, sino de largos periodos generalizados en torno a una preocupación.
Mi vida ha cambiado notablemente, y ahora estoy rodeado de muchas buenas personas, lo cual me hace muy feliz. Afronto los nuevos retos que me depara la vida con mucha ilusión, con ganas de crecer como ser humano.
No soy feliz al cien por cien. Creo que es casi imposible lograrlo. ¿Quién lo es?
La cuestión es conformarse con lo que uno tiene. Y sobre todo, no llenar los vacíos sentimentales con cosas materiales, no funciona (a mí al menos).
La cuestión es conformarse con lo que uno tiene. Y sobre todo, no llenar los vacíos sentimentales con cosas materiales, no funciona (a mí al menos).