domingo, 24 de junio de 2018

Noche¿buena?

Nadie me dijo que la Nochebuena estaba para escribir a altas horas de la madrugada, pero la necesidad de desahogar, de quitarse un peso de encima resulta imperiosa en mi interior. 

Me resulta muy difícil escribir estas líneas, pero consuela saber que al final de las mismas respiraré tranquilo, consciente de haber cumplido con mi deber. No voy a negar que desde que te conozco (...) te has convertido en una persona especial para mí. Eres una gran compañera, con la que creo que poco a poco he fructificado una bonita amistad. 

No importa el tiempo que pasamos juntos, es un respeto mutuo y un afecto propios a los de  una bonita amistad, que ojalá no se quede solamente en eso. 

No puedo negar lo que resulta obvio, y es que me consume la necesidad de hacerte saber que me encantas. Estoy enamorado de ti y ni puedo callármelo más. Te tengo una gran estimación y me encantas tal y como eres, por absolutamente todo. 

Sé que es muy fácil hacerlo así, sin decirtelo en persona y sin ver tu reacción, pero no puedo esperar a verte para hacértelo saber. Sé que para tí tampoco es fácil responder a esto, y no pretendo que pases un mal rato, ni mucho menos, pero alguien que pasa tanto tiempo amordazado por el miedo no puede esperar más. 

Pase lo que pase, solo espero que sigamos manteniendo la amistad que tenemos, ni más ni menos. No tengas la menor duda de que yo estoy dispuesto a ello. 

De tu admirador. 
       

No hay comentarios:

Publicar un comentario